La comida es solo el principio.
Lo que sigue es salud, estabilidad y oportunidades.
Comunidades más fuertes y resilientes.
Y un sistema alimentario que funcione para todos.
En Honduras, los bancos de alimentos encuentran nuevas formas de hacer frente al hambre y al cambio climático.
En Ghana, un banco de alimentos une a las comunidades rurales a través del lenguaje de la comida.
En Filipinas, un puesto comercial abre las puertas a la próxima generación de agricultores.
En Tailandia, una cultura de buenas acciones y buena comida une a las comunidades.
En Turquía, los vecinos encuentran empleo, estabilidad y tranquilidad tras un desastre.
En Nigeria, centrarse en la salud materna e infantil está construyendo un futuro más prometedor.
En Guatemala, los kits de alimentos ayudan a paliar las carencias de las familias necesitadas.
En Kenia, los agricultores locales están reduciendo el desperdicio de alimentos y haciendo llegar más alimentos frescos a las personas necesitadas.
En Colombia, las mujeres locales preservan su forma de vida al tiempo que mantienen a sus familias.
Al apoyar a GFN y a los bancos de alimentos locales, ayudas a 40 millones de personas a acceder a los alimentos que necesitan y mucho más. Contribuyes a generar empleos locales, apoyas a los agricultores, preservas las tradiciones y proteges el planeta.
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“Por supuesto, una nutrición adecuada es una necesidad básica y nuestro principal objetivo. Pero fomentar la cohesión social y brindar a las personas oportunidades que de otro modo no tendrían también es importante, y creo que es algo que distingue a los bancos de alimentos.”
Ariel Báez, presidente del Banco de Alimentos Rosario